Sentado en el pupitre, como si aun hubiese clase.
Hundido en su imaginación que se des-pla-za por sus nervios y músculos, huesos y sangre, hasta la punta del lápiz.
El pálido alrededor no es nada ante la prietez de su mundo, donde apenas se distingue a sí mismo.
El otro mundo lo ignora… tanto que comienza a dudar de su propia existencia.
Su encorvada espalda soporta el peso de su cabeza, de donde sobresalen esos ojos críticos de todo, hasta de su dibujo.
“Te quedó chido.”
…
…
… Permaneció en _s i l e n c i o_ por un instante.
Sorprendido analizaba aquella mirada infantil, buscando ironía, tal vez hipocresía.
Tras el brevísimo escaneo no pudo evitar sonreír.
“Gracias.”
Dijo mientras sentía materializarse …
2 comentarios:
pues claro que te quedo chido
a ti siempre te quedan bien chidos tus dibujitos :D te quiero!
Es carter brunwell el autor :)
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